9 de Abril de 2026.-
El gobierno de Ecuador anunció un incremento en los aranceles aplicados a productos provenientes de Colombia, los cuales pasarán del 50 al 100 por ciento, en una medida que profundiza las tensiones entre ambos países.
La disposición entrará en vigor a partir del 1 de mayo y se da en un contexto de deterioro en la relación bilateral, marcado por diferencias en materia de seguridad y comercio.
De acuerdo con autoridades ecuatorianas, la decisión responde a la ausencia de acciones efectivas por parte de Colombia para reforzar la seguridad en la frontera común, una zona que ha sido señalada por la presencia de actividades ilícitas.
El Ministerio de Producción de Ecuador indicó que el ajuste arancelario se sustenta en la necesidad de fortalecer la corresponsabilidad en el combate al narcotráfico, además de proteger a la población y el territorio nacional.
El Ejecutivo ecuatoriano sostuvo que la seguridad, así como el combate a la corrupción y al narcotráfico, representan una prioridad que no está sujeta a negociación.
En ese sentido, argumentó que la medida busca resguardar la integridad del país, al tiempo que presiona para que se adopten acciones conjuntas en la región fronteriza.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, manifestó que resulta complicado establecer acuerdos con gobiernos que, a su juicio, no comparten el mismo nivel de compromiso en la lucha contra el narcoterrorismo.
El mandatario señaló que su administración estaría dispuesta a retomar el diálogo con una futura gestión que priorice este tema, en referencia al proceso electoral que se llevará a cabo en Colombia a finales de mayo.
Por su parte, el presidente colombiano, Gustavo Petro, calificó el incremento arancelario como una medida extrema, advirtiendo que podría significar un quiebre en los esquemas de integración regional.
Además, instruyó a su equipo diplomático a explorar la posibilidad de fortalecer la relación con el Mercosur, buscando nuevas rutas comerciales hacia el Caribe y Centroamérica.
Representantes del sector productivo manifestaron inquietud ante el impacto que esta decisión podría tener en la relación económica entre ambos países.
Advirtieron que las diferencias políticas no deberían comprometer la integración construida durante décadas, ya que un retroceso en este ámbito afectaría tanto a empresas como a consumidores.
El conflicto entre Ecuador y Colombia se ha intensificado desde inicios de año, cuando comenzaron a aplicarse aranceles progresivos a productos colombianos, lo que derivó en medidas recíprocas por parte de Bogotá.
A este escenario se sumaron recientes desacuerdos políticos, incluyendo el llamado a consultas del embajador ecuatoriano en Colombia y el suspenso de las mesas de diálogo bilateral.
La tensión también se ha visto alimentada por declaraciones del presidente colombiano sobre el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, actualmente en prisión por diversos casos de corrupción.
Desde Ecuador, dichas declaraciones fueron interpretadas como una injerencia en asuntos internos, lo que llevó a exigir respeto a las decisiones judiciales del país.